ENFERMEDADES FISIOLÓGICAS
Las plantas como todo ser vivo, están
influenciadas por el medio ambiente que las rodea; que en ocasiones
puede ocasionar serias alteraciones en las funciones vitales de
las mismas; estas alteraciones se conocen con el nombre de enfermedades
fisiológicas o no parasitarias; siendo las más importantes:
las carencias de elementos nutritivos, el exceso de sales minerales,
la falta o exceso de agua y las temperaturas extremas.
Carencia de nutrientes
Cuando en el terreno de cultivo hay un exceso
de sales minerales solubles, resulta imposible cultivar la mayoría
de las plantas. Si la concentración no es muy elevada, las
plantas vegetan, pero sin embargo el ápice de las hojas aparece
seco y las plantas florecen muy mal; su porte es raquítico.
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Carencias en rosales:
- Carencia leve de nitrógeno
- Carencia de boro
- Carencia de hierro
- Hoja sana
- Carencia de fósforo
- Carencia fuerte de nitrógeno
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Cuando se aprecien estos síntomas, debemos
darles dos o tres riegos copiosos para que el exceso de agua arrastre
las sales solubles y se eliminen por el drenaje.
Las plantas extraen del suelo por medio de
sus raíces los elementos nutritivos necesarios para su alimentación;
el exceso o falta de uno de ellos puede ocasionar serios problemas,
llegando a poner en peligro la vida de la planta si no se remedia
a tiempo. Entre los elementos nutritivos más esenciales están:
Hierro
Este elemento es esencial para la formación
de la clorofila. La carencia del mismo se manifiesta en forma de
clorosis en las hojas y tejidos jóvenes; sólo los
nervios de las mismas permanecen verdes; si la carencia es muy aguda
toda la hoja se vuelve amarilla quedándose completamente
blanca, produciéndole los rayos solares serias quemaduras.
Esta carencia se presenta en la mayoría
de los casos en terrenos con abundante cal ya que ésta
bloquea al hierro, haciendo que éste no sea asimilable por
la planta.
Fósforo
La carencia de este elemento ocasiona raquitismo
al igual que el nitrógeno; las plantas poseen pocos brotes;
las hojas tienen un color rojizo o azulado; si la carencia es muy
acusada, los bordes de las hojas se secan tomando un color pardo
oscuro.
El exceso de fósforo, no ocasiona daño
alguno.
Potasio
La carencia de potasio ocasiona clorosis entre
los nervios de las hojas de algunas plantas, así como una
necrosis y enrollamiento de los bordes de las mismas; los brotes
jóvenes son escasos y delgados, llegando incluso a secarse.
El exceso de potasio en principio no ocasiona
ningún daño, si bien suele presentarse carencia de
otros elementos por interposición de éste.
Nitrógeno
Es uno de los elementos más importantes;
la falta del mismo en la alimentación de la planta se caracteriza
porque ésta se desarrolla mal, los entrenudos son muy cortos,
los brotes jóvenes son más delgados y las hojas toman
una coloración amarillenta; en definitiva la planta tiene
un aspecto raquítico y amarillento.
El exceso de nitrógeno por el contrario,
ocasiona un desarrollo superior a lo normal; las plantas tienen
un color verde intenso y hay un predominio de hojas, siendo escasa
la floración. Las plantas abonadas con un exceso de nitrógeno,
son más sensibles a las plagas y enfermedades.
Exceso o falta de humedad
El agua es uno de los factores esenciales para
la vida vegetal. Las necesidades de agua en las plantas, están
relacionadas con la evaporación en el substrato (tierra)
y la transpiración de la planta. Las plantas con hojas amplias
y abundantes, necesitan más agua que las que tengan hojas
pequeñas y escasas.
Estas necesidades serán mayores cuanto
más alta sea la temperatura, porque la evaporación
será mayor. Es preferible los riegos frecuentes a ser posible
con poca cantidad de agua, que distanciados y abundantes.
Un exceso de agua durante mucho tiempo, puede
ocasionar asfixia radicular; sobre todo si el terreno de que se
dispone es un terreno arcilloso. Las raíces pudren y son
el asiento de diferentes tipos de hongos. Los síntomas que
manifiestan las plantas son: clorosis de sus hojas, desecación apical y
caída de las mismas.
En las plantas de clima seco, un exceso de agua
se acumula en los tejidos formando pústulas o edemas cristalinos,
las hojas amarillean y caen. La falta de agua, si va acompañada
de temperaturas elevadas, ocasiona marchitez prematura, siendo frecuente
las secas o necrosis del ápice de tas hojas.
En las plantas leñosas, si bien son más
resistentes a la sequía, la floración es escasa, así
como su brotación, siendo las hojas más pequeñas
de lo normal.
Temperaturas extremas
El calor activa la vegetación y el frío
la ralentiza. Todos los seres vivos tienen una temperatura óptima
de desarrollo; en los límites extremos, las plantas no vegetan
bien, detienen su desarrollo y pueden sufrir serias alteraciones.
Cuando se trata de temperaturas elevadas, se
pueden producir daños en los tejidos alcanzados por el sol
conocidos vulgarmente con el nombre de planchazos.
El calor excesivo, puede ocasionar una pérdida
elevada de agua por transpiración, llegando incluso a secar
la planta por deshidratación.
Con temperaturas bajas, se ralentiza la formación
de la clorofila, las plantas detienen su desarrollo, ofreciendo
un aspecto amarillento.
De todos es conocido el efecto que producen
las heladas sobre los tejidos jóvenes formando chancros y
heridas en ramas y troncos secándose posteriormente. Cuando
esto ocurra, se recomienda no podar las plantas hasta que no hayan
brotado de nuevo; eliminando así todo el ramaje seco.
Los vientos cálidos y secos aumentan
la evaporación acelerando el proceso de desecamiento; también
los vientos fríos y secos producen deshidratación
en las plantas por lo que se acentúan los daños ocasionados
por las bajas temperaturas.
Con frecuencia en los días soleados
de verano, observamos las hojas de los árboles flácidas
aunque se haya regado por la mañana; esto no quiere decir
que la planta sufra sed, sino que debido a las altas temperaturas
se evapora más agua a través de sus hojas que pueden
absorber sus raíces. De ahí que se recomienda rociar
con agua las hojas para mantener la turgencia de las mismas. Durante
la noche se repondrá por completo.
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