Introducción
En general las Plantas de Interior, y como su nombre indica, son aquellas
que pueden cultivarse en el interior de las viviendas con unas grandes
posibilidades de éxito siempre que se cumplan determinadas condiciones.La
mayor parte de ellas son plantas que en sus países de origen, por su clima,
se dan de forma espontánea y natural. Se tratará pues de crear un ambiente
en el interior que recuerde al máximo el de origen para de esta forma
favorecer su desarrollo, pues con los climas normales en el exterior morirían
irremediablemente. Otras de ellas son plantas que se pueden cultivar y
se cultivan en el exterior, pero que por ser su follaje o su floración
tan atractivos, se desea trasladarlos más cerca, o durante más tiempo,
creando unas condiciones determinadas en el interior que las favorezcan.
Y por fin, hay algunas a las que en el interior se les puede aplicar técnicas
de cultivo que permitan floraciones precoces disponiendo de ellas, antes
que en un jardín, en su mejor momento.
Plantas verdes
Cultivadas por la abundancia de su follaje, por la magnitud de
sus hojas, por el colorido de las mismas o sus formas caprichosas.
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Plantas de flor
Su atractivo reside en el color de sus flores, aunque mantengan
su carácter decorativo fuera de la época de floración
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Plantas Cactáceas o crasas
Sus hojas carnosas retienen grandes cantidades de agua simplificando
sus cuidados. Sus formas y a veces su floración son muy atractivas.
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Plantas bulbosas
Partiendo de un bulbo se obtienen pequeñas plantas "toda flor
" de gran belleza y muy tempranas.
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Procedencia
Una vuelta al mundo a lo largo de los trópicos, permite encontrarse
con la mayor parte de las especies de vegetales utilizados actualmente
como Plantas de interior. Desde las islas de la Polinesia, con sus inmensos
bosques de ficus que albergan variedades de plantas de flores exóticas,
hasta los sotobosques perfumados del Japón, donde se encuentran las Fatsias,
pasando por las lagunas de Méjico y las selvas del Amazonas (Caladium,
Philodendron), las islas volcánicas de Canarias (Phoenix, Solanum), las
sábanas de Madagascar (Kalanchoe), los desiertos de Asia Menor, India,
Ceilán, las regiones del Himalaya, etc, son todos hábitat de bellas plantas,
exóticas en nuestras latitudes. La diversidad de climas, suelos, ambiente,
obliga a los horticultores a recrear terrenos similares a los originales,
y en nuestros interiores a reproducir lo más fielmente las circunstancias
concretas de sus medios primitivos.
Denominación
Su nombre oficial proviene de la denominación latina que caracteriza
su clasificación botánica y va seguido de un segundo nombre latino también,
que hace referencia, o bien a su país de origen (Fatsia Japónica, proviene
del Japón), o al nombre de la persona que logró aclimatar esa especie
en nuestros ambientes (Howea Forsteriana, por ser Forster el naturalista
que lo logró), o la forma de sus hojas, (Philodendron panderiforme por
recordar a un violín), o en fin por exaltar más aún su belleza (Chamaedorea
elegans), etc.En general el primer nombre se corresponde con el género
botánico a que pertenece y el segundo con la familia de dicho
género. Pueden llevar un tercer nombre que indica la variedad de
que se trata (por ejemplo Variegata)
Organismo
La planta es un organismo autónomo que esquemáticamente se la puede dividir
en dos partes: la que permanece oculta bajo tierra y la parte aérea.
- Los órganos subterráneos: raíces, aseguran su estabilidad y le procuran
la alimentación. Su importancia es pues fundamental.
- Los órganos aéreos: tallos y, hojas, son mecanismos de asimilación
y de transformación, y flores y frutos de reproducción.
En general las raíces para su desarrollo y ramificación necesitan un
medio conveniente: soporte estable sin ser demasiado compacto, humedad
suficiente pero tampoco excesiva, y aire que permita la respiración y
el desarrollo de microorganismos que transformaran, en beneficio de la
planta, las materias orgánicas del suelo en elementos asimilables por
las raíces.
Esto explica la importancia de elegir para cada planta la tierra más
conveniente, y el aporte periódico de sustancias que sustituyan a las
consumidas, y en determinados momentos la completa sustitución de la tierra
ya gastada por medio de un adecuado trasplante
Las hojas deben igualmente encontrarse en un medio aireado y renovado
pero evitando las corrientes de aire directas, y con un grado de luminosidad
adecuado pues es la luz fundamental en la llamada función clorofílica
de las plantas, motor de su desarrollo, pudiendo observarse como orientan
a veces la posición de las hojas cara a la fuente de luz. No se deben
de cambiar con demasiada frecuencia de lugar, pues consumirán mucha energía
en orientarse de nuevo en la nueva dirección luminosa.
Por último las flores son órganos frágiles y delicados sensibles a las
variaciones de temperatura, a las corrientes de aire, al polvo. Necesitan
pues también ser objeto de nuestros cuidados.
Orientación en la casa
Siguiendo las indicaciones antes expuestas y evitando siempre los rayos
directos del sol, deben colocarse cerca de la ventana pero ligeramente
retiradas derecha o izquierda.
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| SECTORES DE EXPOSICIÓN |
| x |
Verano |
| xx |
Invierno |
En el gráfico adjunto se indica colocaciones recomendadas según orientación
de la ventana y según época del año.
La temperatura pues, es muy importante para la planta y en páginas siguientes
se indica para cada planta la más adecuada, sin olvidar que las plantas
de interior, por estar en nuestras casas disfrutarán de la temperatura
de las mismas. Asimismo, es aconsejable evitar la corriente de aire y
a veces los excesos de una calefacción demasiado alta y cercana a las
plantas.
La humedad es fundamental. Todas las plantas necesitan una humedad alta
y a veces la calefacción seca la atmósfera. Proponemos varios remedios
para evitarlo:
- Instalación de un humidificador ambiental que sin duda también beneficia
a las personas.
- Pulverización de agua, con ayuda de un atomizador completamente limpio,
de los órganos aéreos, creando así una especie de niebla alrededor de
la planta. Esta operación no debe realizarse con la planta al sol.
- Colocando la maceta sobre un recipiente con agua, pero evitando el
contacto directo de su base con la misma, pues podrían pudrirse las
raíces con un contacto excesivo .
Se trata de aprovechar el ambiente húmedo creado por la evaporación constante
del agua del recipiente.
Existen jardineras especiales de las cuales trataremos más adelante.
El aire es la fuente de oxígeno de las plantas durante la noche. Mientras
hay luz y por la función clorofílica citada, la planta fabrica su propio
oxígeno. Por ello conviene que por la noche se sitúe a la planta en una
habitación previamente aireada para que disponga de aire fresco sin venirle
directamente y no con una atmósfera viciada de todo el día, ni en un dormitorio,
pues se perjudicarían ambos, la persona y la planta, compitiendo por el
poco oxígeno disponible.
Transplantes, riegos y parásitos
Los trasplantes
Se deben realizar cuando se observa que la tierra de la maceta se ha
vuelto compacta y pegajosa. Para ello basta tomar entre los dedos una
pequeña cantidad en forma de terrón y tratar aplastándola de deshacerla;
si se disgrega normalmente aún es válida; si asemeja a pasta para modelar
se deberá cambiar.
Según las especies y el tamaño son aconsejables de uno a dos trasplantes
anuales, pudiendo hacerse todo el año preferentemente en primavera o después
de la floración. En otoño, debe hacerse cuanto antes, para permitir el
asentamiento de las raíces antes del período invernal.
Cuando se ha decidido proceder al trasplante debe regarse bien la planta
dejando que se empape de agua la víspera. Si se va a pasar a una maceta
de tierra cocida porosa, conviene sumergir en agua ésta el día anterior
para que de esta forma una vez realizado el transplante pueda desde el
primer momento disponer de todas sus cualidades porosas.
Si se trata de una maceta de tierra barnizada, deberá procederse con
mucho cuidado eligiendo bien la tierra para el trasplante que deberá ser
especial para este tipo de macetas, pues sino y por su falta de porosidad
podría afectarse seriamente.
Este es el caso también de las macetas de plástico muy útiles por lo
ligeras y sus formas posibles. En éste como en el anterior, es importante
comprobar el buen funcionamiento del desagüe inferior, único lugar por
el que podrá realizarse al no ser porosas.
En cualquier caso es conveniente situar en la parte inferior de la maceta
un lecho de grava que recoja el excedente de agua no evaporada sin mojar
continuamente las raíces. Esto conviene tenerlo en cuenta en las jardineras.
La elección de la tierra adecuada para la nueva maceta depende del tipo
de planta, encontrándose en los Viveros, Garden Centers y tiendas de Plantas
mezclas adecuadas para cada una de ellas.
Se procederá a sacar la planta de la maceta antigua invirtiéndola y sujetándola
con la mano izquierda mientras que con la derecha se golpea el fondo para
que se suelte la tierra de las paredes.
El cepellón sacado, o sea el conjunto de las raíces con la tierra pegada,
se limpia un poco de posibles adherencias de las piedras del fondo de
la maceta, así como se quita la tierra pegada en su parte superior hasta
llegar a las raíces. Si se observasen dentro del conjunto de raíces algunas
resecas cortarlas con cuidado hasta su parte tierna.
La planta con el cepellón restante, se introduce ya en la nueva maceta
cuyo fondo irá ya preparado con su pequeña capa de guijarros y una capa
de nueva tierra de forma que la superficie superior del cepellón ya introducido,
quede a unos 3 centímetros por debajo del borde de la maceta.
Se centra el cepellón y se tira por los lados el resto de tierra, apretándola
con los pulgares pisándola de forma que una vez llena la maceta quede
un centímetro libre hasta el cuello de la misma.
El riego
El agua de riego debe estar a la temperatura de la habitación en que
se encuentra la planta, ni excesivamente caliente ni fría, y utilizar
una regadera de forma que el chorro de agua actúe repartido por toda la
tierra.
Con las aguas calcáreas se observará un depósito blanquecino en la superficie
de la maceta. Cuando aparezca conviene quitarlo con una cuchara restituyendo
la tierra parcialmente quitada.
En verano y con ambiente muy caliente una planta de talla media evapora
un cuarto de litro de agua diaria. Y la tierra puede por su parte retener
un 30 % del agua que no pasará a la planta. En invierno y aún en los interiores
caldeados, la vegetación de la planta se detiene y sus necesidades disminuyen.
Realmente es el aspecto de la planta y más aún de la tierra de su maceta
los que indican si la planta tiene sed o no; de todas formas en páginas
siguientes se indica para cada especie los riegos recomendados según la
época del año.
Enfermedades y parásitos
La salud de una planta estará en función, como es lógico, de los cuidados
a que esté sometida. Si se han cumplido correctamente las indicaciones
de luz, agua, aire, etc, la planta presentará un buen aspecto.
A veces manchas resecas que se observan en las hojas, son producto o
de quemaduras del sol por haber estado expuestas al mismo, o por falta
de humedad al no haber sido regadas o haber sido abonadas en seco quemándose
por la fuerza del producto.
Los parásitos más frecuentes son los pulgones, cochinillas, moscas blancas,
hormigas y arañas rojas.
Afortunadamente existen en el mercado productos adecuados para tratarlas
mediante pulverizaciones. A pesar de ello será recomendable siempre el
limpiar las hojas con agua tibia y un algodón o paño suave, pues de esta
forma se eliminan posibles parásitos adosados, en las mismas.
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